jueves, 18 de junio de 2009

Tu vuelo al fin


L. A Spinetta
Después de una lucha encarnizada con una cucaracha asquerosa a eso de las 5 de la mañana y de pasar como media hora revisando alrededor de la cama para cerciorarme que no hubiera ninguna de ellas subiéndome por las sábanas o escondida en algún pliegue (paranoia pura) me quedé dormida y soñé que estaba en Ibiza con mi abuela y mi tía. Mi abuela me llevaba a una iglesia (para convertirme) y me obligaba a encender una vela de forma extraña como ofrenda. Estaba en ello cuando llamaba mi atención un hombre encapuchado, al ver su cara alucinaba...era Spinetta!!, salía de la iglesia para conocerlo, pero mi tía se adelantaba y salía persiguiéndolo y corriendo tras él (yo pensaba: claro, quizás por eso estoy sola, yo nunca voy a salir corriendo detrás de un hombre que me guste). El asunto es que lo alcanzaba y yo a ellos cuando llegaban a la casa nueva de mi tía, que resultaba ser el circo de un ruso con el que había soñado otro día. Me iba a una habitación a pensar en algo y después de un rato llegaba Spinetta a hablar conmigo y para pedirme que lo acompañara a llegar a la ciudad vieja. Nos sentábamos un rato y yo le preguntaba en qué estaba trabajando, y me decía que estaba de curandero, le ponía ungüentos a la gente en sus heridas o zonas afectadas. "Me va muy bien" y acercándome su cabeza me dijo "escucha todas las risas que llevo aquí, todas de gente que he curado", yo acercaba mi oído a su cuello tatuado y no escuchaba nada por mucho rato, ni siquiera su corazón, sólo silencio oscuro y profundo. Después caminábamos por calles empedradas mientras yo tarareaba "descubre tu vuelo al fin, descubre tu vuelo al fin, tu vuelo al fin, tu vuelo al fin...."

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