Antes, ya había abandonado el mundo: ésta fue la primera renuncia. Pero sucedió una segunda renunciación aún mayor. Después de seis años de esfuerzo, Buda abandonó el camino de la voluntad. El dijo, «Me siento impotente y parece que nada es posible, que nada se puede hacer, por eso abandono todo empeño».
Era una noche de luna llena y estaba sentado bajo un árbol. Había abandonado al mundo; esa noche abandonó toda religión, toda filosofía, toda técnica. Se relajó bajo un árbol. Por primera vez después de innumerables vidas se relajó, pues siempre había estado trabajando, esforzándose, tratando de conseguir algo de la forma que fuera. Pero esa noche, en su mente no había esfuerzo alguno por conseguir algo. Se sentía tan totalmente desvalido que el tiempo se le detuvo, el futuro desapareció, los deseos se volvieron algo sin objeto. El esfuerzo era algo imposible; la voluntad estaba totalmente ausente.
Estaba en realidad muerto; psicológicamente muerto. Sólo vivía en el sentido en el que vive un árbol, sin deseos, sin futuro, sin perspectivas. Era como el árbol bajo el que estaba tumbado. Si no hay deseos ni futuro ni un mañana que perseguir y no hay nada que alcanzar y todo se ha vuelto un absurdo y el pensamiento de que «No puedo hacer nada» penetra hasta lo más hondo, ¿cuál es la diferencia con el árbol? ¡No hay diferencia! Estaba tan relajado como el árbol. Estaba tan relajado como el río que corría por allí.
Se durmió. Su sueño fue algo extraño. No hubo ni tan sólo un sueño, pues los sueños pertenecen al mundo del deseo, del querer hacer, del esfuerzo. Durmió como duermen los árboles. Su sueño fue total. Fue simplemente como la muerte, sin oscilaciones de la mente, sin motivación interior. Todo se detuvo. El tiempo se detuvo.
Por la mañana a las cinco abrió sus ojos. Digamos que más bien, sus ojos se abrieron, porque no existía la motivación. Tal y como los ojos se cerraron por la noche, se abrieron por la mañana. Refrescado por la noche, refrescado por la relajación, refrescado por una profunda ausencia de deseos, Buda abrió sus ojos. La última noche estaba desapareciendo del cielo y se dice que contemplando esa estrella desvanecerse, Buda Despertó.
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Hace 15 años

