Es necesario pararse de vez en cuando a pensar sobre las cosas para dejar de hacerlo. Cómo las vemos, cómo las percibimos y como estas percepciones están condicionadas por órdenes lógicos y estructuras impuestas, cómo muchas veces no vemos con los ojos sino que con nuestras distinciones. Hay que renovar la mirada cada tanto y hay que dejar de pensar (cada) tanto.
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