
Me encanta jugar, me parece genial crear un mundo con sus propias leyes que cambian y se mantienen según las necesidades y el acuerdo entre las partes, esta libertad de sentir que podemos hacer lo que queremos sin que por ello todo sea un caos o tierra de nadie...no, todo lo contrario, esa es la gracia del juego, es un nuevo sistema de orden que subvierte el preestablecido, en algunos casos lo complementa o le da un ángulo nuevo pero siempre hace que haya más risa, más movilidad, más complicidad, más realidad, más "en juego" (y más voluntad). Inventarse un nuevo orden paralelo con un tiempo y un espacio propio que nos permita ser otros o más, tomarnos en serio por un segundo lo más nimio de la tierra (que es lo que hacemos en la vida cotidiana) sin disimulos, concentrarnos sólo en ese mundo y dejar que se desarrolle, dejar que nuestra mente vaya por derroteros impensados, sentirse libre, actuar libremente, pretender tan sinceramente que se vuelva verdad....en fin, me encanta jugar
( nota: jugando nunca se está en diferido, siempre es presente)
(sobre esto de jugar hay un libro muy "clásico", HOMO LUDENS de Johan Huizinga, 1938)

No hay comentarios:
Publicar un comentario